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  • Foto del escritorRoseta

Negra y Oscura

Los nervios. El miedo. La risa inquieta.

En unos días Negra y Oscura llega a vuestras librerías. A vuestros hogares. Hemos compartido tantas horas que me cuesta desprenderme de esta historia. Llega el momento de echar a volar y cruzar los dedos.

Tres años. Parece demasiado ahora que lo inmediato se hace imprescindible. Pero ya sabéis que el proceso de investigación fue largo, y aun así, agradecido. Novelas y ensayos que me enseñaron a dibujar una historia. Pero también esas noticias que aparecieron en la prensa y a las que esta novela les debe tanto. Las crónicas de aquellos días, en medio de una guerra, han sido material para ficcionar unos personajes que, de otra manera, se hubieran quedado a la mitad. Algunas escenas os parecerán imposibles, locuras de una escritora que no sabe qué contar. Pero esas, las más extrañas, son las que sucedieron, las que se vivieron en esos días, en plena batalla, en los hogares y en la huida. Antes de que todo empezara. Y después, cuando no parecía que hubiese final.

Esta novela, dibujada en pequeños instantes, como un puzle que debes construir, te permitirá conocer a sus protagonistas, pasear por sus escenarios (reales casi siempre; imaginados en alguna ocasión), transitar la vida al mismo ritmo que lo hacen ellos. Convivirás con Dolores, con Amparo, con Ramona. Y hasta con Felisa. Lucharás con Luis, Santiago, Germán y Diego. Eladio te despertará a las tres de la mañana, si así lo quieres. Antonio Machado llegará a Valencia y podrás verlo entre el tumulto de gente emocionada. La estación será testigo de huidas, de encuentros furtivos, de adioses. Madrid se derrumbará a tus pies. El metro te esconderá. Echarás a correr entre los escombros. Y recogerás la tristeza para seguir adelante.

Habrá momentos para las caricias y hasta la risa.

Para el resquemor y las miradas esquivas.

Hay momentos para soñar.

Y hasta para el dolor.

Y amigos que se salvaron y te salvaron.

Traiciones que no se olvidan.

Y un pueblo que ya no es el mismo.

Y unas vidas que cambiaron un caluroso julio de 1936.


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