La muerte del autor

“Y en novela escribes de lo que no sabes que sabes, que nace del inconsciente. Las novelas nacen del mismo lugar del que nacen los sueños. Y cuanto más puro sea ese inconsciente, cuanto menos intervenga el yo consciente mejor será esa novela. Decía Julio Ramón Ribeyro que una novela madura exige la muerte del autor. Es una muerte metafórica. Quiere decir que el yo tiene que borrarse. La historia te tiene que atravesar”. La muerte del autor. Poética en estado puro, diría yo si tuviera que definir estas palabras. Se las he escuchado a Rosa Montero en las charlas que nos regala cada mes. Cuánta compañía y cuánta creatividad ha salido de esos encuentros. Pero recuerdo, de todos esos momentos, esta frase. Dejar morir al autor. Me impactó, porque alguien le había puesto palabras a ese intento que hacemos las personas que escribimos por quedarnos al margen. Hay una línea muy difusa (creo que cada vez se diluye más) entre quien escribe y lo que escribe. Pero si lo que interesa es la ficción literaria no puedo estar más de acuerdo. Hay que morir, dejarse atrapar por los personajes, que te rompan por dentro, que sean ellos quienes te cuenten la historia y no al revés. Ya vendrá el autor a poner hermosas las palabras. Pero mientras haya una historia, una vida, con unos seres inconscientes, hay que dejarla salir. Tan difícil… y tan hermoso.


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