¿Así que quieres ser escritor? Bukowski

Actualizado: sep 3

El otro día, una amiga por redes sociales, comentaba este poema de Bukowski en el que el poeta explica su idea sobre qué es ser escritor, qué es dedicarse a la escritura, a sufrirla, a vivirla, a disfrutarla. Dice el autor que si no te sale de dentro ardiendo, es mejor no hacerlo. Que si no te sale espontáneamente de tus tripas, no lo hagas. Cada persona entiende la escritura de una manera. Cada persona tiene sus motivos, sus necesidades, su concepción sobre el concepto en sí. Pero creo no equivocarme si digo que escribir es un sentimiento que te rompe por dentro, que te quema. Puedes decir que no volverás a coger un lápiz y escribir una línea, porque tuviste un día extraño y no salieron las palabras. Pero sin pensarlo, unas horas después, estarás imaginando cómo arreglar esa historia que te pide salir. Sin pensarlo, estarás reconstruyendo una vida, la de tus personajes, que no es la tuya, aunque un poco sí.

Cuando hablo de escribir, en talleres o entrevistas, siempre comento que no sigo mucho las reglas (aunque debería), porque necesito sacar lo que llevo en las tripas y tirarlo fuera. Después, con más calma, ya llegará el momento de ser consciente de lo que he contado. Al leer este poema comprendo por qué Bukowski utiliza esas palabras. De alguna manera, todas aquellas personas que en algún momento hemos sentido la necesidad de escribir, hemos pasado por ese proceso: arder por dentro, romperte en pedazos, saber que no nos haremos ricos, y aun así, hemos seguido.

A veces cuesta entender por qué escribimos... Aunque sea la profesión más hermosa...

El poema completo dice así.


¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?

(Charles Bukowski)

Si no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas. A no ser que salga espontáneamente de tu corazón y de tu mente y de tu boca y de tus tripas, no lo hagas. Si tienes que sentarte durante horas con la mirada fija en la pantalla del ordenador o clavado en tu máquina de escribir buscando las palabras, no lo hagas. Si lo haces por dinero o fama, no lo hagas. Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama, no lo hagas. Si tienes que sentarte y reescribirlo una y otra vez, no lo hagas. Si te cansa sólo pensar en hacerlo, no lo hagas. Si estás intentando escribir como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti, espera pacientemente. Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leérselo a tu esposa o a tu novia o a tu novio o a tus padres o a cualquiera, no estás preparado.

No seas como tantos escritores, no seas como tantos miles de personas que se llaman a sí mismos escritores, no seas soso y aburrido y pretencioso, no te consumas en tu amor propio. Las bibliotecas del mundo bostezan hasta dormirse con esa gente. No seas uno de ellos. No lo hagas. A no ser que salga de tu alma como un cohete, a no ser que quedarte quieto pudiera llevarte a la locura, al suicidio o al asesinato, no lo hagas. A no ser que el sol dentro de ti esté quemando tus tripas, no lo hagas. Cuando sea verdaderamente el momento, y si has sido elegido, sucederá por sí solo y seguirá sucediendo hasta que mueras o hasta que muera en ti. No hay otro camino. Y nunca lo hubo.

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