Romper con tu zona de confort

Tu zona de confort. Ese lugar cómodo desde el que escribir una historia. Sabes cómo manejar una trama, qué personaje provocará el conflicto, por qué sucede. También esa estructura en la que te encuentras a gusto. O, por qué no, ese estilo literario al que ya le tomaste cariño y en el que sabes, estarás bien cómodo. Zona de confort. Es como el sofá en el que te tumbas a ver una película y, todavía no sabes por qué principio irracional, se acopla a tu cuerpo, te acoge, casi te abraza.

En la escritura, dicen, hay que salir de ese lugar tan acogedor. Es la manera de aprender, de conocer otras fórmulas, de investigar sobre el proceso de escritura. De habitual no hago mucho caso de estas recomendaciones (incluso aunque una servidora las proponga en los talleres), pero hace un tiempo, alguien me propuso escribir una historia que no fuera “de las tuyas”. Puedes hacerlo, ¿verdad?

Creo que en mi cabeza pensé, no estoy segura. Sin embargo, de mis labios salió un, claro que puedo. Quizá alejarme de mi zona de confort me ha enseñado a escribir desde otro lugar, con otra mirada, incluso con un lenguaje diferente. Aprendí que salir de mi maravilloso sofá me permite disfrutar de otros espacios en los que, quién sabe, también puedo reposar un tiempo.

Y no desvelo más. Simplemente espero que mi nuevo sofá os haga pasar un rato agradable y brindéis conmigo por este reto que tanto bueno me ha traído.

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