61 FIRA LLIBRE DE VALÈNCIA
- Roseta

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Hay algo que, para quienes escribimos, es necesario: el encuentro con los lectores.
No hablo solo de la venta de un libro. Ni siquiera de la firma. Hablo de ese instante concreto en el que alguien se acerca, sostiene tu historia entre las manos y te mira como si, de alguna forma, ya te conociera.
Entonces llegan las preguntas: por qué escribiste esto, de dónde salió ese personaje,
si esa escena ocurrió de verdad.
Y sin darte cuenta, lo que escribiste en soledad empieza a tener otra vida.
Las ferias del libro son el escenario perfecto para que esto ocurra.
Hay algo casi inexplicable en esos días: los libros dejan de ser objetos y se convierten en puentes. Las conversaciones surgen sin planearlas. Las personas aparecen —a veces por casualidad, a veces buscándose— y comparten un rato que, aunque breve, deja huella.
En una feria del libro puede pasar de todo:
reencontrarte con alguien a quien echabas de menos, descubrir a alguien nuevo que se quedará, o simplemente intercambiar unas palabras que, por alguna razón, importan.
También, de vez en cuando, sucede lo más sencillo, lo más importante: un abrazo.
Son momentos efímeros.
Siempre saben a poco.
Pero quizá por eso son tan intensos.
Este año vuelvo a vivir esta fantasía en la 61 Fira del Llibre de València.
Estaré todos los días en Shalakabula (casetas 58/59), y también el 5 y el 7 de mayo, de 11 a 14 h, en la librería Galeradas (casetas 73/74).
Entre todas las posibilidades que caben en esos días, hay una que me hace especial ilusión: conocerte, si todavía no nos hemos cruzado nunca.
O volver a verte, si este año has estado lejos.
Porque al final, escribir también es esto: esperar ese momento en el que la historia deja de ser solo mía para convertirse en nuestra.
¡Gracias por estar siempre ahí! ❤️




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