Woman Writing

¿Qué hay de nuevo?

Escribo. Creo. Pienso. Narro.

 
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Sobre mí

Mi historia

Si os digo que me recuerdo leyendo, os parecerá un tópico, pero es que es así como me veo desde los seis años. Y si os digo que me encerraba en mi cuarto e inventaba historias en libretas viejas, os pensaréis que me lo invento; pero escribir ha sido para mí una evasión, una manera de quitarme de encima lo que me molestaba. También, después, lo que me agradaba, contar  experiencias de la calle, que escuchas, vives y te marcan. Algunas son mías, otras me las contaron. Escribir significa, al menos para mí, contar historias que te rodean, que duelen o te alegran (de estas menos). Las historias, en el fondo, nunca suelen ser de uno mismo, sino que lo son de todos, incluso de los propios personajes que ficcionalizas en tus narraciones.  

Empecé escribiendo relatos cortos porque un día un profesor me lo pidió: "Participa en este concurso". Obvio que no gané. Era lo primero que escribía en serio; tenía entonces diecisiete años. Sin embargo, esa sensación me mordió dentro. Para aprender a escribir, pensé, tendrás que estudiar, uno no nace escritor. Así que me encaminé a la facultad de Filología donde me doctoré. Por aquellos años escribí decenas de artículos en torno a la dramaturgia del siglo XX, e incluso del XXI, gracias a un proyecto de investigación del que era integrante. Tuve la suerte, además, de publicar un ensayo La labor dramática de Manuel y Antonio Machado (Octaedro, 2010); y dos más que suponían sacar a la luz manuscritos inéditos de los hermanos Machado. Las Adelfas (Alupa Editorial, 2010); y Adriana Lecouvreur (Alupa Editorial, 2011), editado conjuntamente con Manuel Álvarez Machado. Pero lo bueno, no dura siempre. Después de seis años aquello terminó. Me embarqué entonces en una aventura editorial. Publicar a otros era tan divertido como escribir, aunque el mordisco seguía ahí. No le hacía mucho caso, esa es la verdad. Un día alguien me pidió que participara en unas jornadas sobre Antonio Machado y su teatro (mi especialidad; con ella me doctoré). Acepté. Después, la misma persona me pidió escribir un texto conjunto sobre los últimos años de Antonio Machado, su paso por Valencia, su huida al exilio. Acepté de nuevo. Por suerte... Y ahí surgió todo. Llevaba más de un año alejada del mundo editorial, de los libros y las letras. Necesitaba espacio. Seguramente lo que me urgía era reflexionar sobre qué hacer con ese gusanillo que me rondaba. Surgió ese texto, Solo se pierde lo que se guarda. Homenaje a Antonio Machado, que se ha representado en diferentes escenarios valencianos desde 2018. Y aquí, realmente, empezó todo. Unos meses más tarde ganaba el XI Certamen de relato corto con perspectiva de género, Siempre huyendo. Ya no quise parar, tampoco me dejaron. Al año siguiente me pidieron crear un texto sobre mujeres. Nació así Un día quise mover el mar (2019). Después, una novela escrita a seis manos, No te fíes (Nou Editorial, 2019), Cuando la vida te alcance (Nou Editorial, 2020), que ya podéis leer; y alguna otra que ronda por mi cabeza. 

Escribir es una experiencia increíble, aunque agotadora. Lleva mucho tiempo, demasiados meses de soledad, para dar por zanjado algo que un día surgió en tu cabeza. Eso le ocurrió a mi novela Cuando la vida te alcance. He convivido con sus personajes horas y horas. Helena Sabater, Fifín Beneyto, Andrés López, María Andreu, David Mallol invadieron mi vida, o yo la suya. Quién sabe. En toda esta andadura siempre he tenido a mi lado a Tara, una mestiza negra que apareció en mi vida, como en la de Helena Sabater, de forma casual. Ella es protagonista, casi tanto como esos humanos que pululan por escenarios pirinaicos. Ella ha escuchado en voz alta cada uno de estos pasajes, resignada al sonsonete mientras quería dormir. Ha soportado el incesante sonido de mis dedos golpeando el teclado del ordenador. Ella, en fin, acompaña esa soledad en la que se ve envuelta una escritora. 

Rosa Sanmartín

 

Cuando la vida te alcance

Julio 2020

Pronto esta novela será también vuestra. De hecho, no existirá si no la comparto con vosotros, los lectores. Después de horas de trabajo creo que está lista para que la conozcáis. Sus protagonistas os esperan, quieren contaros su historia, sus vidas. Helena Sabater tiene mucho que confesar y lo hará cargada de silencio. Ella tiene veintisiete años cuando su vida se descoloca, cuando abandona todo lo que siempre había querido, su familia, su trabajo, su mejor amiga. Te parecerá una historia que has escuchado, que quizá hayas leído. No lo es tanto. Helena, ahora mismo, está en un lugar parecido al gris del asfalto, al negro de la noche. Todo cuanto ella soñó se destruye cuando comienza su historia, que es esta novela. Cuando Andrés, un joven al que conoció en la universidad, la hizo suya. Así, con esa posesión que acaba con una mujer.
Esta es la historia de un viaje sin retorno, de una vida que te alcanza, sin hacer ruido, sin pausa, sin tregua.

 

“Cada secreto del alma de un escritor, cada experiencia en su vida, cada atributo de su mente, se hallan ampliamente escritos en sus obras”

Virginia Woolf

 
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