Te parecerá raro

Actualizado: nov 18

Hace tiempo que quiero hablaros en este blog de los personajes que viajan por mi última novela, Te parecerá raro. Ha pasado mucho tiempo desde que los imaginé, pero hoy, los he echado de menos. Quizá es la lluvia, o la vida, o ambas. Quién sabe. Durante un mes han desaparecido de mi vida. No es algo malo; hoy, ya veis, los traigo de nuevo a ella. Simplemente han pasado cosas maravillosas con Cuando la vida te alcance, y Helena Sabater ha tomado el relevo. También, para qué engañaros, otros personajes están cobrando vida sobre el papel. Y aunque me gustaría que todos ellos se quedaran conmigo, no es así. A veces se alejan, entran en otras casas, se adueñan de otras vidas.

Pero como os decía, hoy han vuelto y me apetece contaros un poco más sobre ellos. Lo haré durante las próximas semanas, para que os vayáis encariñando poquito a poco.

Claudia y Dani son los personajes principales de esta historia. Cuando los imaginé no tenían nombre, eran sólo una pequeña historia de amor en una playa. Pensé en hacer una novela romántica con esos primeros ingredientes. Porque eran eso, ingredientes. De hecho, lo primero que se me vino a la cabeza fue el escenario; más tarde, la historia.

Después les puse nombre a esos jóvenes y los eché a andar. A solas, como es costumbre en mí (los que me seguís, ya sabéis que soy una brújula; y a veces, hasta desimantada).

No sé por qué pensé que se ceñirían al papel que les había asignado… E hicieron lo que deben hacer los personajes, ser ellos, rebelarse, y vivir su propia historia.

Como os he dicho, Claudia fue, junto con Dani, la protagonista que primero apareció en mi cabeza. Ella, joven y vital, cree que tiene toda una vida por delante para hacer realidad sus sueños. No lo sabe, pero a las 9:37 de una mañana veraniega, su historia cambiará para siempre. Se atreverá a sonreír, a nadar, a tomar el sol, a jugar con el agua, con la arena; y hasta besará unos labios desconocidos.

Dani vino a verme casi al mismo tiempo. Estaba tumbado en una playa, la de cuando era niño y la vida, la vida mucho más fácil. Él traía otra historia, un poco más triste que la de Claudia. Aunque esa mañana veraniega decidió arriesgarse, levantarse, vestirse y hasta mirar el asfalto. También sonreír, besar y casi casi hasta enamorarse.

De ellos han dicho: “Claudia y Dani se conocen un día de playa y se reconocen como almas gemelas“.

Sé que ahora mismo estás pensando que esta novela es una historia romántica. No te dejes engañar. Esto no es una historia de amor… Aunque nos duela…

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