Federico García Lorca

5 de junio de 1898. Nace Federico García Lorca; poeta, dramaturgo, prosista. Es uno de los referentes en la literatura del siglo XX. Lo es porque escribió obras maestras como Poeta en Nueva York, Romancero gitano, La casa de Bernarda Alba, Bodas de sangre, Mariana Pineda, Así que pasen cinco años…; lo es porque sigue vigente en la literatura del siglo XXI. Nadie, hoy, niega el valor de su obra; nadie, hoy, niega el valor de Federico García Lorca.

En 1919 entró en la Residencia de Estudiantes, un lugar de estudio (hoy de culto) para muchos de los intelectuales del siglo XX. De esa época es su amistad con Luis Buñuel, Rafael Alberti o Salvador Dalí, quienes dejaron impronta de su asesinato en algunas de sus obras. Una muerte que, de alguna manera, produjo una canonización de Lorca.

Los títulos de los poemas de Alberti, “Retornos de un poeta asesinado”, “Granada”, “Elegía a un poeta que no tuvo su muerte” apuntan al mismo tema: reescribir el epitafio sobre la fatalidad del asesinato de Lorca.

Salvador Dalí reconoció que la personalidad de Federico García Lorca le dejó una huella inmensa. De ahí que Lorca se convierta en personaje en los cuadros pintados por Dalí desde mediados de los años veinte. Pero será a partir de su muerte cuando cobre especial relevancia. En su obra de 1938 “Afgano invisible con aparición sobre la playa del rostro de García Lorca en forma de frutero con tres higos” Lorca aparece rodeado de carbón ardiente que conforma la figura de un fantasmal perro afgano guardando la entrada del infierno.

También Antonio Machado ensalzaba su muerte en “El crimen fue en Granada”, que fue publicado por vez primera en octubre de 1936, y donde el poeta presentaba a los responsables, “el pelotón de verdugos”, como cobardes que no fueron capaces ni de contemplar la escena al apretar los gatillos.

Pero si entre sus contemporáneos Lorca fue ensalzado como mito, las décadas siguientes hacen lo propio con el poeta. Dos películas biográficas, producidas respectivamente en 1987 y 1997: Lorca, muerte de un poeta, dirigida por Juan Antonio Bardem, y La desaparición de García Lorca, dirigida por Marcos Zurinaga, comienzan con la muerte de Lorca.

Una de las canciones más conocidas de Cohen “Take This Waltz” (de 1988), se basa en una traducción del poema “Pequeño vals vienés” de Poeta en Nueva York.

Existen innumerables referencias a la figura de Lorca. Aquí, solo un pequeño anecdotario, un pequeño homenaje.


* Parte de la información de este post está extraída de unas clases magistrales ofrecidas por la profesora María Delgado en la universidad de Valencia.



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